30/01/2012

Taller - Detrás de las palabras

Escribir, leer, corregir.
El taller grupal en Montevideo será los miércoles a las 19:30hs.
Inicio: marzo

29/01/2012

Feliz 2012 para todos

"La felicidad se encuentra en la contemplación de la verdad"
(Santo Tomás de Aquino)

25/11/2011

25 de noviembre


Cuanto antes hagas la denuncia, más sufrimiento te vas a ahorrar.  Informate. La violencia física tiene muchos grados. La agresión psicológica, moral y ambiental, también son violencia. Que no te dejen salir de la casa, es violencia. Que te desgarren la ropa puesta, es violencia. Que se te sienten encima y te griten al oído mientras estás inmovilizada, es violencia. Que te escupan, es violencia. Que te zarandeen, es violencia. Es fácil confundirse, no saber si lo que estás viviendo es violencia o no. No importa tu educación ni lo inteligente que seas. Todo se confunde. Buscá ayuda. No lo protejas. No es culpa tuya la mierda que él haya vivido en su infancia. No es verdad que lo provocás.  No es verdad que él te cuida y que sin él “¿qué vas a hacer?”. Vas a hacer de todo. Vas a ser feliz. ¡Liberate!


En Buenos Aires, la Oficina de Violencia Doméstica queda en Lavalle 1250 (Tribunales). Teléfono: 4370-4600. Ahí hay psicólogos, asistentes sociales y abogados que te van a saber ayudar. O llamá al 137. ¡No esperes que él cambie! Ya sabemos que es “divino”… cuando no te está maltratando. 

02/11/2011

Uña

Increíble lo que puede doler una uña encarnada. Algo tan chico, tan insignificante como eso. Una uña encarnada puede despertarte durante la noche. Puede traerte pesadillas. Y no es como esos dolores grandes que una aprende a conocer, que duelen al movernos de tal o cual manera. Preferible quedarse quieta, no comer, si es necesario, para no sentir el tirón, la electricidad que se dispara desde el labio roto y que te hace decir “ay” en la noche, “ay”, en la soledad, cuando no hay nadie para escucharte, nadie para decir que no es posible que haga cinco días que no comés nada. Con la uña encarnada pasa lo contrario: dan ganas de hacer doler, como con las ronchas, que es mejor rascar hasta que sangren antes que aguantar la picazón interminable, esa molestia que no se define. Lo que no se define: la agonía. Me muerdo la uña encarnada, la aprieto y digo “ay ay ay”, aunque no haya nadie, o tal vez porque no hay nadie, digo “ay”.

Con la uña encarnada se convive. Hasta se olvida, por momentos. Por ejemplo: acabo de saltar de felicidad al recordar que tenía galletitas dulces en el fondo de una bolsa de tela. Pensé que ya no me quedaba nada dulce (en la casa, quiero decir). Mientras las comía, se me ocurrió que tal vez mañana ya no me dolería la uña. Puede ser que mañana haya crecido, porque por suerte las uñas y el pelo es lo único que nunca deja de crecer, aun después de muertos. Entonces, quién sabe, está la esperanza. Como con las galletitas: olvidadas en el fondo de la bolsa.

18/10/2011

Supervivencia

Estoy mirando la planta que me regalaron para mi cumpleaños. En sólo cinco días, todas las hojas giraron hacia el ventanal, es decir, buscaron la luz. ¿Por qué yo no puedo hacer lo mismo?