El domingo me puse mi ropa de exploradora y decidí ir al centro, a dos horas del partido debut entre Alemania y Australia, a ver cómo estaba el “ánimo de fiesta” en Berlín. Me tomé un ómnibus de dos pisos, me senté en la primera fila, con todo el panorama a mis pies, y arranqué. Todo bastante quieto por la avenida Kudam, especie de Champs Elysees de la ex Alemania Occidental, con sus vitrinas anticuadas y sus grandes marcas. Casi como un domingo cualquiera, se podría decir, excepto por dos o tres personas con las banderas en la espalda, un hombre entrando a un edificio con un pack de cerveza y, eso sí, muchos banderines en las ventanas de los autos.
Me bajé en la Iglesia del Recuerdo, los restos de una preciosa iglesia de tres picos bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial y que se alza con su punta quebrada, siempre a punto de morder el cielo. Ahí encontré a un grupo de ghaneses festejando el triunfo contra Serbia. Agitaban sus banderas, hacían un poco de bulla y… tocaban las vuvuzelas. Increíble pero cierto; no pude evitar reírme. Los turistas les sacaban fotos –yo incluida— y los policías alemanes controlaban de cerca, formando un cordón junto a la calle. Pasó un auto tocando bocina y los ghaneses se pusieron a saltar y a darle a la vuvuzela como si fuera el fin del mundo.
Me tomé otro ómnibus hacia la estación central Hauptbahnhof. Ahí el ánimo era más “pro Alemania”, ya que no puedo decir “festivo”. Chicas jóvenes con los colores de la bandera pintados en la cara, sombreros con forma de pelota de fútbol, sombreros con forma de jarra de cerveza, sombreros con rulos verdes y hasta una mujer con nariz de payaso pintada con los colores de Alemania. Mucho disfraz pero poca algarabía, así al menos lo sentí yo. Había cierta tensión en el ambiente y, para mi gusto, demasiada cerveza. Traté de ir a un supermercado en la estación central —quería comprar una Coca y un chocolate blanco— pero las colas eran imposibles, todo el mundo comprando packs de cerveza. El olor ya era bastante fuerte y había algunas botellas rotas que probablemente se habían deslizado del pack.
Frente a la estación de tren pasa el río Spree y hay algunos bares-playa con reposeras y, ahora también, con pantallas gigantes y cartelitos que dicen: “Alle Spiele frei” (Todos los partidos gratis). En uno de ellos había una cola bastante larga para pasar por seguridad, donde te revisaban el bolso. Se me ocurrió filmar con la cámara de fotos y hacer una vuelta de 360 grados para subir a este blog. No era muy lindo lo que estaba filmando, lo acepto, pero trataba de ponerle un poco de onda al asunto. De pronto me di cuenta de que yo misma estaba haciendo fuerza para que se me contagiara algo de ese espíritu de fiesta, tan anunciado pero tan esquivo, de este mundial.
No pasaron dos minutos que apareció un hombretón vestido de azul y con brazos biónicos. “Speak English?”, me dice, y se manda una sonrisa a


10 comentarios:
"sonrisa a la Tom Cruise, esa sonrisa que se levanta más de un lado que del otro y que revela unos colmillos afilados."
jaja. Increiblemente ayer hice un comentario muy parecido sobre Tom Cruise! Y está Agustín de testigo:)
¡Te creo, te creo!
Se viene el segundo partido de Uruguay-ay-ay-ay
F
Ja ja, bueno, están perdonados ;-) Mejor ni te cuento las cosas ridículas que podemos llegar a hacer las mujeres.
¡Gracias por pasar!
F
Altas imagenes de Berlin, ciudad que todavía no conozco. Gracias por las imagenes futboleras, Fernanda.
Conozco más que bien Barcelona como Paris (en otro mundial, con el subcampeonato francés del 2006, no con esta murga del 2010), Valmondois y Auvers sur Oise también.
Bueno, un poco conozco de Roma, hasta me atreví a escribirle algo:
relato
Un saludo!
Hola Duroc, ¡gracias!
Traté de ir al link del relato pero me devuelve a esta página.
F
El relato
Un saludo de uno de los 3 millones que, hoy, están los 8 mejores del mundo futbolero.
Mundo loco, diría Onetti, abriendo "La vida breve".
uff...qué bajón ese Tom Cruise, che...y pensar que acá le sacamos fotos a Pepe Mujica sin pedirle permiso! Ojalá hubieras estado en Montevideo por esas fechas, que fue una fiesta de verdad. Tengo muchas cosas escritas sobre el mundial, porque me movió la estantería como no hubiera pensado nunca...si querès me decìs y te paso el blog. Sigo! Claudia
Claro! Pasame la dirección. ¿No se llega haciendo directamente click en tu nombre? (Ahora pruebo)
El otro día en Eñe me quedé con ganas de hablar de la blogósfera como espacio "físico" (físico-virtual). Porque al fin y al cabo moverse por la red de blogs es como explorar una enorme ciudad, y para eso hay que recorrerla, o hay que dejarse llevar por el azar, pero siempre terminamos encontrando lugares a los que queremos volver, que se convierten en rinconcitos donde nos sentimos a gusto. Por eso es importante para mí ir descubriendo blogs con los que me sienta en sintonía.
Gracias de nuevo por pasar!
Cariños, F
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